En el formulario de contacto de una revista cultural perteneciente a uno de los más importantes multimedios del país, un tal Zordie23, dejó un comentario para alguien del staff a quien no identifica. El mensaje dice: “Estabas tan abrumado por ese sentir tuyo que hacía invalidar todo lo nuevo como índice de algo, digamos, que yo opté por dejarte cantar y me dejé hacer y me dejé escuchar esas canciones espantosas donde siempre uno pide y pide en escala ascendente para, allá arriba, darse cuenta que sólo se necesita amor y que éste, por ahora, está difuso de ser algo dentro de la realidad del que canta. Nos sacamos los sombreros juntos una vez por Drew Barrimore y alguna vez quisimos que Adela H. fuese vista por mucha más gente de la que la había visto por entonces y de la que ya la vio y la sigue viendo hoy, cuando te veo recordado a vos tan abrumado que me dejé y me dejé entre el fascículo, la revista y el pasquín ése que tenías como medio de subsistencia dentro del panorama, como se dice, de la literatura joven nacional. En esto último hay, al menos, dos mentiras. Hoy escucho a un grupo que se llama Miranda y más o menos con ése grupo entendí que no quiero tenerte en mi memoria yéndote de aquí, yéndote de aquí, te juro que no vi que ya no eras para mí. Suena a Virus, ya sé, pero no te voy a hacer reproches por lo mío que impuse en mí mismo cuando vos andabas tan abrumado que parecías como conquistado por algún tipo de cólera que todo lo salpicaba y, si nos atenemos a los rumores, aún salpica”.